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15 2015 Ene

FOTOTERAPIA “EL ALBUM FAMILIAR” JO SPENCE

fototerapia

Fototerapia escrito por Jo Spence “Más allá de la imagen   perfecta” 

Continuamente me preguntan qué es la fototerapia. Literalmente significa usar la fotografía para sanarnos. Como parte de mi proyecto de salud, he estado trabajando en mis niveles de estrés y ansiedad, repasando mi vida en general e intentando entender la parte que mi vida psíquica (fantasías/fantasmas) desempeñaba en mi bienestar. Sobretodo he trabajado con Rosy Martin, una “hermana” de la terapia compartida, que tiene intereses similares a los míos en la política cultural. La fototerapia debe verse dentro del marco más amplio del psicoanálisis y sus aplicaciones a la fotografía de la vida familiar, pero siempre deberíamos tener en cuenta la posibilidad de un CAMBIO ACTIVO. Nos basamos en técnicas que aprendimos juntas en la terapia compartida, el psicodrama y una técnica denominada “reencuadre”.

Empleando esta técnica, Rosy y yo comenzamos a trabajar juntas para darnos a nosotras mismas permiso para mostrar nuestro “nuevos” egos visuales ante la cámara. En el curso de este trabajo nos demostramos con creces que no hay un único yo, sino muchos yos fragmentados, cada uno de los cuales busca expresión consciente, y muchos de ellos no son nunca reconocidos. Creamos una serie de retratos que eran la personificación visual de nuestros yos fragmentados, que aún continúan emergiendo siempre que nos encontramos para realizar una sesión de fototerapia. Hemos hallado la forma de mantener un diálogo con nosotras mismas sobre los conflictos y las restricciones del matrimonio, la salud, la educación, el envejecimiento, la economía de clase, y la opresión de las mujeres, siempre trabajando “a contracorriente” de las definiciones dominantes de sexualidad y amor.

Entre nuestras diversas formas de usar la cámara se incluyen fotografías naturalistas sobre cosas que pasan en nosotras y en nuestro alrededor (lo que se llama fotografía documental); la escenificación de cosas especialmente para la cámara, y el uso de viejas fotografías personales como punto de partida, investigando su significado. Toda la técnica consiste en esperar que las fotografías nos ayuden a plantear preguntas, más que darnos repuestas. Empleando este marco para la fotografía, nos resulta posible transformar nuestra visión imaginaria del mundo mientras trabajamos para intentar cambiarlo social y económicamente.

Como mujer recién llegada a la clase media, implicada directamente con las luchas culturales e ideológicas del momento, creo que resulta más útil que emplee mi tiempo y energías en las instituciones educativas que en los medios de comunicación.

En el futuro quiero trabajar más para ayudar a poner en marcha una crítica sobre la práctica amateur en la fotografía. Gran parte de estas ideas giran en torno al “cuerpo político2, concentrándose en lo que puede ser una práctica más social y agradable (aunque crítica) dentro de la fotografía amateur, especialmente e la fotografía en la familia y las relaciones de poder que se dan en su seno. Aquí es donde la fototerapia adquiere importancia para entender nuestra identidad social, determinada por el género, la clase y la raza. Cuestiones integrales para la identidad de la salud, y lo que sentimos que somos capaces de hacer y de cambiar en relación con nuestro bienestar.

Reelaboración del álbum familiar

1Comienza con fotos antiguas en las que salgas tú. Busca también en la colección de fotos de otros miembros de la familia. Trátalas con mucho cuidado, porque son muy valiosas. Busca un lugar tranquilo y varias horas libres para poderles prestar toda tu atención. Colócalas en el suelo y después ponlas en montones por años. Luego elige una sola foto de cada año de tu vida y ponlas en fila en el suelo. Repásalas hasta que estés seguro de que tienes las que más significan para ti. Coloca  las fotos elegidas sobre un papel blanco y largo, y escribe la fecha aproximada de cada fotografía. Probablemente esto será suficiente para la primera sesión, y es emocionalmente agotador hacer este trabajo durante demasiado tiempo cada vez. En la siguiente sesión, intenta recordar acontecimientos clave de tu vida emocional que tengan que ver con los años con los que estás tratando. Escríbelos en el papel. En otra sesión, comienza a trabajar con otro grupo de acontecimientos clave, pero esta vez concentrándote en aquellos que son sociales o económicos. Intenta separar estos dos matices en cada uno. Es más fácil que surja cualquier recuerdo doloroso en la matriz emocional; entonces lo puedes contextualizar dentro de los recuerdos socioeconómicos. Los acontecimientos claves como nacimientos o muertes, o cambios de casa, el inicio de la escuela, un cambio de trabajo de los padres, el divorcio, etc. Adquieren mucho significado si se los recuerda, se escriben y se trabajan de esta forma sistemática.

Añade comentarios debajo, intentando recordar quién las hizo; apunta tu relación con esas personas y cualquier otro comentario que te parezca relevante. Cuando estés seguro de que no cambiarás de idea y hayas escrito todo lo que puedas recordar en el espacio que queda bajo tus fotografías, pégalas al papel para que se conviertan en un registro semipermanente. Si tienes sitio, cuelga el papel en la pared.

2Coge una o dos fotografías de tu historia personal y busca un lugar tranquilo donde trabajar detalladamente sobre ellas. Es vital que no te interrumpan ni te puedan oír mientras haces esto, porque el flujo de ideas se rompe con facilidad. Para este aspecto del trabajo puedes grabar tu voz en una cinta (empieza siempre indicando la fecha, seguida de una breve descripción de las instantáneas sobre las que estás trabajando), o puedes escribir en una libreta o “diario creativo”. Apunta todo lo se te ocurra sobre la fotografía y los acontecimientos que la rodean. Estate preparado porque es posible que algunos de los recuerdos te alteren. Haz una pausa y tómate tiempo para pensar y sentir; no te levantes para hacerte un café. Trabaja de forma metódica; ese rato es exclusivamente para ti.

Si tienes algún amigo íntimo con el que puedas trabajar, quizás le puedas pedir que te “entreviste” sobre lo que ocurría en esas fotos. Esta entrevista debería consistir en una serie de preguntas relevantes y de apuntes si te quedas atascado. También pueden emplearse técnicas de terapia de autoayuda, pero para ello se necesita tener una formación básica. La tarea de recordar no debe ser una conversación o una charla nostálgica. La persona con la que trabajes no debe comentar lo que dices ni pedir que amplíes la respuesta, sino actuar como una especie de apuntador. Piensa en esto como un trabajo agradable que puede ayudarte a entender mejor tu propia historia, incluidas las partes que preferirías olvidar. En mi experiencia, trabajar con alguien que provenga de tu misma clase social o tenga la misma orientación sexual o pertenezca al mismo grupo racial puede ser una ventaja a la hora de sentirte seguro. Cuando hayas hecho suficiente trabajo en esta etapa, vuelve a tu “historia personal” original y comienza a pensar en lo que le falta. Toma notas sobre las fotos que se podrían haber hecho pero no se hicieron, o de cosas que lamentas no haber documentado o que hubiera sido imposible representar. (Por ejemplo, piensa en cómo podrías intentar fotografiar la Navidad con tu familia, luego piensa en cómo podrían relacionarse esas imágenes con el mundo comercial de la Navidad). Sugiero que todas las etapas de este trabajo se mantengan en privado, en un tiempo y un espacio exclusivamente para ti.

3Comienza a pensar cómo podrías fotografiar un día de tu vida. Fíjate en cual es tu rutina, qué se repite día tras día, qué parece trivial y qué parece importante. Si vives con otra persona, pídele que te haga comentarios sobre esta tarea. Tal vez esta persona pueda advertir cosas que tú das por hechas y por tantos descartas completamente. Luego, carga tu cámara con una película especial y registra el día a medida que vaya pasando. Olvídate de la estética y de las convenciones; esta es una forma de autodocumentación que puede ser la base de un diario o de una narración de historias en una grabadora. Decide si quieres fotografiar lo que ves o ser tú quien salga en las fotos, como opciones opuestas. Haz que te revelen este carrete en una tienda grande. Toma nota de lo que has hecho y de cualquier dificultad relevante que te hayas encontrado, por ejemplo algo que te hubiera gustado fotografiar, pero no se te ha ocurrido cómo hacerlo o no te has atrevido a hacerlo. No te limites a hacer fotos de gente, piensa también en cómo podrías usar partes de las habitaciones u objetos colocados simbólicamente para decir algo acerca de ti.

4 Hazte un autorretrato en primer plano o haz uno de alguien de tu familia, un amigo o tu pareja. Intenta que resulte lo más idealizado posible. Luego vuelve a colocar a la persona para mostrarla en el trabajo o realizando alguna actividad. Piensa en las diferencias entre las fotos y lo que muestran o no muestran. Si llegar hasta este punto te ha resultado interesante, entonces te sugiero que pienses seriamente en mantener un diario fotográfico en el futuro. Será un libro en el que no sólo podrás escribir tus pensamientos privados, sino también pegar fotos de cosas que sean importantes para ti. No hagas fotos que repiten lo que dicen las palabras; en cambio, intenta pensar en las fotos como otro nivel de comunicación contigo mismo. Un diario fotográfico también es un buen sitio para jugar, por ejemplo añadiendo bocadillos de diálogos a las fotos o escribiendo bajo una secuencia de fotos como si fuera una fotonovela. De vez en cuando, sería interesante hacer una instantánea y escribir un par de párrafos acerca de ella, como si fueras un extraño viendo la foto, describiendo lo que ves y olvidando lo que crees que sabes. En mis diarios  fotográficos suelo incluir imágenes de mi misma con máscaras de papel hechas en casa sobre las que escribo palabras, expresando de qué humor estoy en ese momento. Al realizar todo este trabajo durante años, de actividad fotográfica intermitente, he llegado a aceptarme como soy y a entender algo sobre las maneras en que se construyó mi subjetividad, contradictoria y fragmentada. Hace tiempo que he dejado de buscar imágenes idealizadas de mí, y he aceptado el espectro y la variedad que la cámara me ha ofrecido. También veo que no hay un único yo coherente, sino una multiplicidad de yos que se posicionan en el mundo de varias formas distintas, dentro de un rango de dinámicas de poder. Asimismo, a partir de la comprensión de mi misma he logrado generalizar y deducir que nada es fijo, natural o inmutable. A partir de estos comienzos tan simples surgen nuevas formas de creatividad y pensamiento.