Rosa Cerviño de la Fuente. Trabajadora Social

“Las clases con Patricia me han hecho recuperar parte de mi fuerza, de mi alegría por la vida. Son un momento para desconectar de las tensiones, revisar tu interior, para aprender a escuchar tu cuerpo. Cuando empecé algunas amigas me preguntaban y ¿que haces en las clases?. Me costaba tanto contestar con claridad a esta pregunta que si pensaba que no me iban a entender decía: Danzar. Pues sí, he danzado con toda mi alma, con partes de mí que no era consciente de que servirían para expresar, con sentimientos tan a flor de piel que me han dejado sensaciones maravillosas. He podido expresar lo que mis palabras no conseguían decir. He vuelto a cantar sintiendo que la voz salía de mi cuerpo como si fuera un instrumento.

Han sido momentos de conexión, de reencuentro con los compañeros y compañeras, de calidez, afecto y respeto. Por eso deseo seguir sorprendiéndome con lo que descubro en las clases con Patricia”.

Ana Encinas. Médica y terapeuta Gestalt

“Las clases de Movimiento Expresivo de Patricia son para mí un auténtico oasis. Un lugar donde conectar con mi cuerpo, descubriendo su sabiduría y sus ganas de expresar, de derrochar lo que hay en cada momento , sea lo que sea, transitando por múltiples emociones y llegando a lugares desconocidos. Un espacio sin juicio, ni máscaras donde experimentar sola y con los otros. Es mi “taller de reparación “, donde suelto las impurezas acumuladas, reviso mis niveles y cargo mi batería. De Patricia me quedo con su ternura, su amoroso respeto y esa pasión que siente por lo que hace, contagiando confianza y amor por la vida. ¡Ojalá pueda seguir disfrutándolo mucho tiempo!”.

Jasmina Rodríguez. Psicóloga y terapeuta gestalt.

“Recientemente pude probar una clase de Movimiento Expresivo con Patricia. Me encantó la experiencia, el regalarme un momento donde conectar conmigo, para escucharme, darme lo que necesito, liberar las tensiones y expresar lo reprimido. Su clase y su presencia me aportó fuerza, libertad y una sensación de ligereza que me ayudó a estar más alegre y vital. ¡Gracias!”

Marta Condines. 

“Las clases de movimiento expresivo me han abierto una puerta hacia el auto conocimiento, me hacen sentirme viva y merecedora de cada momento. Fijar la atención en mi interior y darme cuenta de que y quien soy es mi recompensa. Y espero seguir descubriendo más cosas de la mano de Patricia.

Miguel Angel Rodríguez. Actor.

“Me ayudaron mucho las sesiones que hice con Patricia. Me sirvieron para estar más abierto y disponible tanto a nivel personal como encima del escenario. El trabajo de movimiento expresivo mezclado con personajes, me ayudó a profundizar más en cada uno de ellos, y a través de comprender más a los personajes pude entender mejor las circunstancias de las escenas que representaba. Empezar el trabajo expresando como estoy ahora me ayudó a ser consciente de mi estado mental, emocional y corporal. La verdad es que ha sido un placer trabajar con Patricia”.

Inés Sajara. Actriz.

“El curso pasado, estudiando en la universidad, conocí, de refilón, a Patricia. Recuerdo de ella que me pareció especialmente preciosa, bella, llena de luz y a la vez, me sentía a su lado pequeñita. Tengo que recordar que en esa época sentía un dolor emocional tan tan fuerte que “sobrepasaba en mucho el máximo permitido para poder seguir”… Mi vida transcurrió por diferentes caminos…pero eso es otra historia. Hace unas semanas, a través de el facebook de la universidad me reencontré con Patricia y supe de sus clases, en donde me invitaba a reencontrarme conmigo misma a través del movimiento libre y la escucha de mi cuerpo, así lo explicaba ella. Al momento me llamó la atención y me dije Inés tienes que ir, lo que yo no sabía era que sería el principio de mi sanación, una sanación física… bueno mi dolor emocional siempre se manifiesta también en mi cuerpo. Empecé la clase asfixiándome, con dolor en el cuerpo, pero poco a poco se fue abriendo todo y mis pulmones empezaron a funcionar un poco mejor, mi cuerpo y mi alma se desentumecían después de semanas recluidos. Se cumplió la ley de la inercia, sí esa de que todo cuerpo tiende a permanecer en reposo hasta que una fuerza, por pequeña que sea, le imprime movimiento. Gracias Patricia he comenzado a moverme, en tu clase me imaginaba subiéndome al mundo, un mundo lleno de luz que me recibía con los brazos abiertos y lleno de sonrisas.

Tengo que decir que yo sabía que Patricia estaba en la universidad conmigo pero que no fue hasta que terminó la clase cuando tuve la capacidad de verla y recordar que era aquella mujer preciosa, bella y llena de luz que hace un año conocí de refilón”.

Gracias Patricia. Una gran sonrisa para ti”.

Alejandra Jiménez Cascón – Actriz:

“A través del Movimiento Expresivo, Patricia propone un viaje a la propia sensorialidad y a la esencia de uno desde la espontaneidad del propio cuerpo. De una forma natural y divertida te invita a mirar hacia dentro para redescubrir nuestros impulsos y ahondar en el conocimiento de uno mismo. Para mi fue una experiencia de toma de conciencia liberadora y muy rica”.

Robert Griffiths. Professional Trainer & Facilitator. Partner Dunlop & Brown:

“Patricia siempre da su 100% y mueve a la gente con su ejemplo, su pasión, su empatía y su talento. Con Patricia trabajamos con un Consejero Delegado y su equipo directivo para ayudarles a hacer un salto cuántico en su negocio. Para esto había que romper muchas barreras dentro del equipo y dentro de cada individuo. Había que ir más allá de los límites personales y empezar un sueño compartido de una nueva realidad ambiciosa pero conseguible. Patricia sabe como llegar al corazón de las personas: inspirarles y inyectarles  una alta dosis de energía y entusiasmo. A través del movimiento corporal y de la expresión teatral, Patricia llevó al equipo a bailar para soñar, y soñar para bailar. ¡Inolvidable!”.

Esther Rodríguez. Bailarina.

“Una explosión de energía, de escucharte, de moverte. Patricia es todo expresividad y escucha corporal”.


Marina Mariposa. Artista.

“Yo era una brujita que quería hacerse mujer asi rapidito y llegué a una clase donde había hadas que danzaban y una luz muy fuerte de cabello de cobre.
Ella decía que soltara y que aflojara y yo no sabía si tenía que tirarme en el suelo o soltar la vejiga o el páncreas o que tenia que soltar…
Pero la luz no me apresuraba, ella hablaba cantando y se movía bailando con arte de flamenca, de muchacha que sabe de magia..
Y las hadas bailaban y yo empecé a moverme y sentía despertar mis músculos, mi alma podrida de asfalto y ciudad, abandonándose a la belleza y la gracia del movimiento…
yo, ellas, y una música tan exquisitamente elegida por la luz para llenarnos a todas de mariposas los pies, de notas los rizos…
Y así danzamos y danzamos y no una sino muchas muchas veces que mis pies me llevaron a saltar a ese lugar de ingravidez donde las hadas y la magia me acogían y ya no era pesada, ni oscura…
era hada y era luz y ella, mi maestra…”.