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23 2017 Abr

MI VIAJE A TRAVÉS DE LA TERAPIA GESTALT

 ¿Para que iniciar un proceso terapéutico?

 

Cuando me planteé hacer terapia en Madrid hace ya más de diez años, pregunté a mi circulo de amigos de confianza. Fue entonces cuando una de mis mejores amigas me habló de su experiencia con la Terapia Gestalt, me contó cuanto le había ayudado a ser ella misma y a colocarse en otro lugar en la vida. Era una terapia diferente que te ayudaba a ponerte en el aquí y ahora, a hacerte cargo de tu vida, a expresar aquello a lo que normalmente no te atreves, a tomar conciencia y liberar emociones, una terapia que ayudaba a crecer, a madurar aquellos aspectos que se habían quedado inmaduros, a integrar aspectos de tu personalidad y resolver conflictos en las relaciones personales. Ella era terapeuta y teníamos largas charlas sobre la terapia y el desarrollo personal. Me gustaba mucho su estar,  ver como podía sostener sus emociones, tenia un mundo interno, era una persona con escucha y profundidad,  con una exquisita forma de acompañarse y acompañarme emocionalmente cuando me sentía contrariada, y una gran sensibilidad humana.  Yo venía del teatro, me había acostumbrado a liberar emocionalmente a través de los personajes y los entrenamientos actorales, había ganado mayor libertad interior, pero sentía que no era suficiente, mi desarrollo interno estaba parado en algún lugar, pues me costaba lograr satisfacción diaria en las pequeñas cosas de mi día a día, había un ruido de fondo que no me permitía sentir satisfacción, así que me aventuré a explorarme a través de la terapia Gestalt y la terapia psico-corporal.

Así fue como empezó mi viaje  hace ya 12 años, el viaje más apasionante de mi vida, el viaje hacia el centro de mi misma.

Después de 12 años de terapias y largos procesos, en los cuales me he formado como terapeuta,  he podido deshacer creencias y cambiar patrones fuertemente arraigados a mi conciencia de niña que no hubiera podido enfrentar sola. La terapia me ha sanado y me ha salvado, este viaje me ha regalado la Patricia que ahora soy. Lo más fundamental que te puede ofrecer la terapia es un espacio para poder entender tu propia locura, tu neurosis, ponerle nombre y apellidos, conocer sus calles y callejones, sus mentiras y sus verdades. La terapia te permite conocer la máscara que has construido y recoger los trozos de este ser que quedó por el camino en tu proceso de hacerte persona, para  integrarlos, completar escenas de tu vida, sanar viejas heridas y aliviar el dolor del corazón. Es importante cerrar capítulos para poder pasar a lo siguiente, lo nuevo, y a veces esto conlleva darse cuenta de la propia ceguera,  para eso necesitamos una terapia para poder empezar a ver que no vemos. Otra veces, necesitamos cambiar el rumbo de nuestro barco, o cambiar el capitán, o tomar conciencia de lo que me digo, donde me trampeo, donde me repito, para poder mirarme desde otro lugar y ver ese guión escrito e iniciar una nueva ruta. La terapia te ayuda a esto,  a volverte más consciente, a hacerte cargo, a ser responsable de tu vida.

En el proceso terapéutico yo aprendi a descubrir mis trampas, mis atajos para no enfrentar el dolor, como me había inventado ser una Patricia que no era, recuperando aquellas pequeñas partes fragmentadas de mi infancia, integrando la tristeza, el dolor, la rabia, la soledad, la pena, en una Patricia más consciente, más integra, más humana, más vulnerable y con más corazón. También he aprendido a través de la terapia a reconocer mis límites y aceptarlos, a decir no, a expresar mi desacuerdo y mi enfado, a legitimar mis sentimientos.

Hay algo muy importante que aprendes a través de la terapia, aprendes a identificar tu mecanismo neurótico, lo detectas cuando aparece y aunque no siempre es fácil pillarlo a tiempo, con el tiempo comienzas a entender toda la energía que gastas defendiéndote, es ahí cuando comienzas poco a poco a sentir profundamente tu dolor, aprendes a  acompañarte y darte la mano.

La terapia me ha ayudado a ver toda la artillería pesada con la que me he defiendo del mundo. La neurosis nos apaga y nos deja desvitalizados, es un mecanismo de ceguera y también de desgaste, que busca repetirse, este es el alimento para seguir argumentando su existencia, si le das de comer sigue ahí, creciendo y limitando tu existencia, si desarrollas el testigo, la conciencia y cambias la ruta le muestras que la buena vida va por otra dirección, entonces puedes aprender a ser el barquero de tu barco,  pero la conciencia es un músculo que es necesario entrenar a diario,  y a veces es necesario un acompañamiento terapéutico para poder ganar en bienestar, salud y vitalidad y poder vivir la vida que quieres. La meditación diaria, la terapia corporal y la atención en el aquí y ahora, son buenos antídotos para sanar la neurosis, y es un trabajo diario porque “la cabra tira al monte” y curar las heridas en un trabajo muy costoso. Un daño en el corazón necesita mucho trabajo para restaurarlo, para restituir toda la confianza perdida, para que esa tierra vuelva a ser fértil y vuelva a dar frutos, mucho esfuerzo para sanar lo que la inconsciencia destruye de un solo plomazo.

La terapia y la meditación diaria son herramientas excelentes para afinar la percepción y conectar con esta parte más sabia que aparece cuando paramos  y nos entregamos al aquí y hora, con niveles de energía de mayor vibración y conciencia.

Escrito por Patricia Morales. Terapeuta corporal, arteterapeuta y gestalt.

11 2013 Dic

“Gestalt, creatividad y arte” Paco Peñarrubia

El proceso de la creación artística es un proceso de vaciamiento. Todo artista parte de la nada para crear, un vaciamiento espiritual y fértil donde aprendo a soltar el ego, la máscara, los clichés, los mecanismos neuróticos, dejando caer lo que sobra, las programaciones que me ayudaron a sobrevivir. La expresión artística, la arteterapia nos ayuda a acceder a nuestro mundo interno para recuperar la confianza en nuestro ser,  lo más genuino de nosotros mismos.

¡Que el desierto florezca!

13 2013 Nov

INTELIGENCIA EMOCIONAL PARA EL DÍA A DÍA. PATRICIA MORALES

ACEPTAR Y EXPRESAR LAS EMOCIONES NOS AYUDA AL EQUILIBRIO EMOCIONAL

¿Cómo nos relacionamos con nuestras emociones? ¿Nos dirigen o las dirigimos? ¿nos desbordan o las bloqueamos? ¿ las escuchamos y las aceptamos o las enjuiciamos?
Nuestro equilibrio emocional depende de este arte: la capacidad que tenemos para dar espacio a las emociones y tomar conciencia de ellas, y al mismo tiempo, tomar la distancia para poder observarlas sin quedarme pegado y escuchar que me dice de mi y que necesito. Un proceso de autoconocimiento emocional apasionante y al mismo tiempo difícil porque hemos de aprender a establecer este equilibrio y des-identificarnos.

conciencia-emocional-2A veces, un pequeño acontecimiento puede marcar nuestro día y nuestro estado de ánimo sin a penas darnos cuenta. El día a día, rápido y el ritmo frenético de las ciudades no nos invita a pararnos y respirar con conciencia para darnos cuenta de nuestras emociones; en el metro, en el trabajo, en la actividad diaria. Y esta es una de las claves para prevenir que pensamientos y emociones no conscientes, se vuelvan tóxicas y nos desgasten. Aquí y ahora, te invito a que lo hagas: Párate, date cuenta de cómo el aire entra en tus fosas nasales, siente la temperatura del aire, la sensación física de tu cuerpo. Respira, y sigue observando tu cuerpo, tu mente y tus emociones ¿cómo esta mi mente? ¿y mis emociones? ¿qué me dice mi cuerpo? Encuentra en este momento un espacio para escuchar y darte cuenta de que necesitas para estar contigo y hacer espacio a lo que hay, aquí y ahora. Observa. Si hay una emoción intensa déjala estar, deja que su movimiento interno se exprese y tome espacio, acéptala y vuelve a poner la atención en la respiración. Tu no eres tus pensamientos, tu no eres esta emoción, eres el sujeto que  siente, el recipiente, no la forma que toma. A veces la identificación con las emociones y pensamientos es tal que perdemos de vista esta distancia.
Otro punto importante en este proceso para encontrar el equilibrio emocional es la expresión, como encauzamos la expresión de la vivencia interna en el mundo externo, legitimándonos, respetando nuestros derechos y también dando espacio al otro, respetando y escuchando la vivencia del otro. La expresión de nuestras emociones nos ayuda a colocar y dar un sentido a nuestra vivencia emocional.
La terapia corporal, la expresión artística y la arteterapia también ofrecen un espacio de autoconocimiento de un valor incalculable. Hay emociones que son difíciles de expresar a través de la palabra, y es ahí donde la expresión artística y la terapia abre otros espacios y puertas a sentir y expresar.
Dedicar un espacio a la expresión artística es muy recomendable para mantener el equilibrio emocional, escribir en un diario personal, bailar, pintar, cantar, o cualquier expresión que te ayude a expresarte y crear.

La soledad no existe para quien se tiene de amigo y sabe establecer un diálogo fértil consigo mismo. Cuando has aprendido a conectarte profundamente contigo mismo y acogerte en todas tus emociones, incluso en aquellas que te cuestan, logras vivir una vida emocional sana. Las emociones se convierten en sabias mensajeras.
Las relaciones también se ven profundamente transformadas cuando uno comienza a practicar la autoconciencia emocional. La conciencia es contagiosa. Cuando yo puedo hablar de mi, de lo que siento, de lo que necesito y puedo hacerme cargo, mi vida se transforma. Aprendo a pedir, a poner limites, y expresar mis emociones con conciencia, y los que me rodean perciben que es posible relacionarse desde un lugar de mayor madurez y responsabilidad y lo van adoptando como propio.

El autoconocimiento es clave para entender que es lo que me mueve en la vida, donde esta mi pasión y seguirla, apoyarme en los momentos difíciles y lograr llevar la vida que quiero. Salir del victimismo y comprometerme con la vida que soy.
Crecemos a través de la libre expresión, y en un lugar donde se cuida y respeta todas las formas y expresiones. El corazón también se sana de viejas heridas y resentimientos cuando entiende que puede expresar y soltar la rabia y el dolor y dar espacio a lo nuevo desde el cuidado, el respeto profundo y la responsabilidad.

Video sobre el tema: Eduardo Punset. “Redes” La Inteligencia Emocional.

Alegría para todos.

Patricia Morales. Arteterapeuta y terapeuta corporal.

17 2013 Sep

Free ourselfs from inhibitions: Patricia Morales at TEDxIE University Madrid

Comparto con vosotros la charla que di TED IE University Madrid “Free ourselfs from inhibitions”, espero que les interese.

29 2013 Ago

“Sólo por amor” cuento Jorge Bucay

Queridos amigos, comparto con vosotros este cuento de Jorge Bucay que me encanta porque ayuda a reflexionar sobre el buen amor, aquel que hace crecer, lo acompaño de las sabias palabras de Joan Garriba en un video sobre su libro “EL buen amor en la pareja”. Espero que lo disfruten.

Camino por mi camino. Mi camino es una ruta con un solo carril: El mío. A mi izquierda, un muro separa mi camino del camino de alguien que transita a mi lado -De vez en cuando en esta pared inmensa veo un agujero, una ventana, una hendidura…

Un día, mientras camino veo aparecer del otro lado del muro una figura que transita a mi ritmo en mi misma dirección. La miro: es una mujer hermosa-Ella me mira. La vuelvo a mirar. Le sonrío, me sonríe.Un momento después, ella sigue su camino y yo me apuro.En la siguiente ventana me detengo un minuto…. Cuando ella llega,nos miramos a través de la ventana, del agujero….le digo con señas lo mucho que me gusta.

Me contesta con gestos…creo que me entiende y continúo mi camino. Empiezo a correr con la vista clavada en el muro. De pronto la veo, está esperándome, le hago un gesto, ella me devuelve un beso en el aire-y sigo caminando- y la vuelvo a ver.

Es ella todo lo que necesito. Quiero pasar al otro lado del muro…pero la puerta es muy estrecha. Paso una mano, paso un hombro, hundo un poco el estómago, me retuerzo un poquito sobre mí mismo, casi consigo pasar mi cabeza…pero mi oreja derecha se atasca. Empujo. No hay forma- no pasa- Y no puedo usar mi mano para retorcerla, porque no podría poner ni un dedo allí.. .No hay espacio suficiente para pasar con mi oreja. Tengo que tomar una decisión (porque mi amada me espera ) (porque es la mujer con la que soñé toda mi vida) saco una navaja del bolsillo y de un solo tajo rápido, me atrevo a darme un corte en la oreja para que que mi cabeza pase por la puerta. Y lo consigo: mi cabeza pasa.

Pero ahora tengo el hombro el que se queda atascado. La puerta no tiene la forma de mi cuerpo. Hago fuerza. Mi mano y mi cuerpo han pasado, pero mi otro hombro y mi brazo …no pasan..Ya nada me importa así que, tomo impulso y fuerzo mi paso por la puerta. Ya casi estoy al otro lado. Justo cuando estoy a punto de terminar de pasar, me doy cuenta que mi pie derecho se ha quedado enganchado al otro lado. Por mucho que me esfuerzo no consigo pasar. No hay forma, estoy casi al alcance de mi amada, así que agarro un hacha y apretando los dientes, doy el golpe y desprendo la pierna.

Ensangrentado a saltos apoyado en el hacha y con el brazo desarticulado, con una oreja y una pierna menos.- me encuentro con mi amada -Aquí estoy. Por fin he pasado- Me miraste- te miré- me enamoré. He pagado todos los precios por tí. Todo vale la pena en el amor y la guerra- No importan los sacrificios, valían la pena si era para encontrarse contigo mi amada. Ella lo mira mientras se le escapa una mueca- Así no-Así no quiero…

A mí me gustabas cuando estabas entero.

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22 2013 Jul

JORGE BUCAY Carta para una hija

 

Preciosa carta de Jorge Bucay a su hija

El escritor y terapeuta argentino Jorge Bucay comparte con nosotros esta carta llena de
sabios consejos para la vida.  Carta para Claudia



Antes de morir, hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado…

a disfrutar del amor
a confiar en tus fuerzas
a enfrentar tus miedos
a entusiasmarte con la vida
a pedir ayuda cuando la necesites
a permitir que te ayuden cuando sufras
a tomar tus propias decisiones

Quisiera estar seguro, hija mía, de haberte enseñado…

a decir o callar según tu conveniencia
a quedarte con el crédito por tus logros
a superar la adicción a ser aprobada por los demás
a no absorber las responsabilidades de todos

Quisiera estar seguro, hija mía, que aprendiste…

a ser consciente de tus sentimientos
a no perseguir el aplauso sino tu satisfacción
a dar porque quieres y no porque crees que es tu obligación
a exigir que se te pague adecuadamente por tu trabajo

Antes de morir, hija mía, quisiera saber…

que aceptas tus limitaciones sin enojo
que no impones tu criterio ni permites que te impongan el de otros
que dices que sí solo cuando quieres y dices que no sin culpa
que eres capaz de vivir en el presente
que aceptas el cambio y que revisas tus creencias
que llenas primero tu copa y solo después la de los demás

Antes de morir, hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado…

a planear tu futuro pero no a vivir en él
a valorar tu intuición
a celebrar la diferencia entre los sexos
a tratar y exigir ser tratada con respeto
a desarrollar relaciones más sanas y de apoyo mutuo donde la comprensión y
el perdón sean prioritarios

Antes de morir, hija mía, quisiera saber…

que aprendiste a aceptarte como eres
que no miras atrás para ver quien te sigue
que eres capaz de crecer aprendiendo de los desencuentros y de los fracasos
que te permites reír a carcajadas por la calle sin ninguna razón

Antes de morir, hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado…

a no idolatrar a nadie
y a mí, que soy tu padre…
menos que a nadie
Jorge Bucay


5 2013 Jul

ENTREVISTA A MARIO ALONSO PUIG

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“Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra”

Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa).
Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. “Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar esa mente.

IMA SANCHÍS
La Vanguardia – 18/10/2004

-Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?

-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

-¿Psiconeuroinmunobiología?

-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

-¿De qué se trata?

-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo en un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

-¿Qué tipo de cambios?

Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

-¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?

-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

-¿Cambiar la mente a través del cuerpo?

-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

-¿Dice que no hay que ser razonable?

-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

-Exagera.

Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.

-Más recursos…

La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

-¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?

Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.

-¿Seguro que no exagera?

-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

-¿Hablamos de filosofía o de ciencia?

-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

-¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?

Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

-¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

-La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.

Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, si no sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.

-Déme alguna pista.

Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.

-Ver lo que hay y aceptarlo.

Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. 
Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Sin fe en uno mismo hay temor,
el temor produce violencia,
la violencia produce destrucción,
por eso, la fe interna supera la destrucción.

¡Da tu palabra y rómpete! – (Silo)

 
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23 2013 May

Graciela Figueroa: conseguir la alegría a través de la danza

Graciela Figueroa: conseguir la alegría a través de la danza

Por Sónia Marquès Camps
Entrevista a Graciela Figueroa, bailarina, coreógrafa y terapeuta psicocorporal de gran prestigio internacional, además de presidenta de Fundación por la Paz. Hace casi 30 años abrió en España Espacio Movimiento Río Abierto, formación para el desarrollo humano que combina lo mental y emocional con lo corporal. “Según te muevas, cambian tu mente y tus emociones”. Era un titular suyo en un periódico, y quisimos profundizar: saber a partir de qué mecanismos la danza consigue estos efectos tan geniales, y cómo lo trabaja con sus alumnos.
“Cada día en el que no hayamos danzado al menos una vez es un día perdido”. La frase es de Nietzsche. Usted lo debió aprender pronto.
Ahí donde llega mi memoria danzo, y parece que ya danzaba en la panza.
Creo que el movimiento, como también el silencio, ayuda al encuentro con nuestra verdadera naturaleza, y por consiguiente, con la alegría y el gozo que abraza todas nuestras tristezas.
Conseguir la alegría a través de la danza…
La danza cuando está viva mueve todo nuestros cuerpos, desde los más sólidos hasta los más sutiles. Un movimiento nuevo me permite sentir nuevas emociones; una nueva emoción abre mis pensamientos; un pensamiento creativo mueve mi cuerpo. El espíritu nos permea. Limpia y energiza. Airea nuestros pulmones, renueva la sangre, y nos conecta y nos hace sentir uno y parte entre el cielo y la tierra.
Graciela Figueroa, en el centro.
¿La danza puede conciliarnos con nosotros mismos?
Es una oportunidad de entrega a la vida. Nos ayuda a encontrar nuestro verdadero potencial y a responsabilizarnos de este verdadero potencial de luz, que es inteligencia, de amor y de energía. Puede recoger y expresar todas nuestras partes, desde las más ridículas hasta las más sublimes, e ir alineándolas a favor de nuestro ser.
Estas sensaciones tan maravillosas seguro que muchos las hemos experimentado de niños bailando de forma espontánea ¿Por qué dejamos de bailar de esta forma tan libre con la edad?
Creo que el juicio y el sentido del ridículo, un sentido que muchas veces valdría la pena perder, paralizan muchos nuestros impulsos vitales. Introyectamos y somos hipnotizados por las matrices sociales, familiares…
Necesitamos hacer el trabajo de amor en acción, despertar los tesoros de nuestro cuerpo, de nuestra alma; co-creando una cultura, una sociedad cada vez más plena para todos.
¿Cómo puede reincorporarse un adulto a la danza?
A través del movimiento en los diferentes cuerpos y la escucha, encontrándonos con las burbujas, los coágulos, las partes que han quedado fijas, congeladas… Descubriendo la vida y el gozo, dejando atrás el dolor. Ejercitamos el permiso de nuestra verdadera expresión. Desde uno mismo, imitando y también guiando; ayudando, ayudándonos.
Cada movimiento nuevo permite habitar emociones, sentimientos nuevos. Cada “darme cuenta” transforma mi anatomía. Cada plano, cada centro, se desarrolla y ayuda, y tiene su correlato en los otros cuerpos. Vemos liberarse y florecer nuestros cuerpos energía, nuestros cuerpos amor, nuestros cuerpos luz (inteligencia).

¿Por qué es importante también el trabajo en grupo?
Nuestras personalidades han perdido muchas veces su dinamismo y se han hecho mecánicas. Eso se refleja en todos nuestros planos de expresión. El grupo es fundamental como útero, como abrazo del nacimiento de cada día, como resonador y compañía en el que voy ensayando y teniendo el coraje de mostrarme tal cual soy; permitiendo entonces el ejercicio del músculo del cambio.
Cada uno tiene su ofrenda y verdad para ofrecer. Es una oportunidad para entregar nuestra parte única, y darnos cuenta de que es necesaria para el mundo que estamos creando. Es una oportunidad para poder ejercitar la inspiración, para poder contagiarme de otro sin perder el contacto conmigo, que me vuelve más plena. Puedo ir a lugares que no acostumbro. Mi esencia, la esencia, se sonríe. Va completando su círculo pleno de expresión.

Graciela¿Si ahora me pusiera a bailar, en qué sensaciones me aconseja que me concentre?
Me sacudo como uno perro recién bañado, y salpico toda la tensión escuchando donde mi cuerpo está cargado, liberándolo con sacudidas movimientos y la voz, si puedo, en el entorno en el que estoy. Siempre escuchando “dejar salir”; sintiendo la propia necesidad y sabiduría: ”¿A dónde me lleva mi ser danzante? En este momento presente: ¿prefiero música o silencio? Si es música, ¿cuál? ¿O prefiero cantar la música, haciendo el ritmo con mis pies en la tierra y las manos en el aire? ¿Qué ayuda a soltar y descubrir?” Puedo contemplar cómo siento la energía, la vibración en el cuerpo y qué acciones me van ayudando a equilibrarla. Me permito experimentar el movimiento de todas las articulaciones y su inteligencia. Juego con la esencia y sus múltiples manifestaciones, aún opuestas. Dejo salir un personaje que me venga bien. Desde mi corazón me siento en la dimensión en que somos como soles, y sentir el movimiento centrífugo y centrípeto de mi calor. Y en la dimensión vertical, abriendo la corona de mi cabeza, recibo toda la energía descendente, en la dimensión que somos antenas de la tierra, y elevando mis brazos desde la tierra los llevo al corazón y agradezco las bendiciones.
Cuando siento que está bien por hoy, me acuesto en el piso, me siento y dejo que todo ese espacio que creé vaya a mi vida. Me abro al silencio.
Graciela Figueroa, hace unos años; gran bailarina, además de maestra de la sabiduría aprendida con el movimiento.
Y usted sigue bailando cada día.
Sí, me caigo, me levanto y sorprendo, y a veces me olvido de mí y soy danza.
Muchas gracias por estas lecciones, Graciela.

22 2013 May

JORGE BUCAY EL ELEFANTE ENCADENADO

Comparto con vosotros un cuento de Jorge Bucay que me encanta “El elefante encadenado” espero que os sea inspirador. Mis mejores deseos.

EL ELEFANTE ENCADENADO Jorge Bucay

Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante

siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.

El misterio sigue pareciéndome evidente. ¿Qué lo sujeta entonces?
¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?».

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.

Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.

Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.

Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…

Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré.

Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosostros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca.

Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos:

No puedo y nunca podré.
¿Y si reviso mi sistema de creencias y lo vuelvo a intentar poniéndole todo mi corazón?, quizás me sorprenda de mis potencialidades…