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23 2013 May

Graciela Figueroa: conseguir la alegría a través de la danza

Graciela Figueroa: conseguir la alegría a través de la danza

Por Sónia Marquès Camps
Entrevista a Graciela Figueroa, bailarina, coreógrafa y terapeuta psicocorporal de gran prestigio internacional, además de presidenta de Fundación por la Paz. Hace casi 30 años abrió en España Espacio Movimiento Río Abierto, formación para el desarrollo humano que combina lo mental y emocional con lo corporal. “Según te muevas, cambian tu mente y tus emociones”. Era un titular suyo en un periódico, y quisimos profundizar: saber a partir de qué mecanismos la danza consigue estos efectos tan geniales, y cómo lo trabaja con sus alumnos.
“Cada día en el que no hayamos danzado al menos una vez es un día perdido”. La frase es de Nietzsche. Usted lo debió aprender pronto.
Ahí donde llega mi memoria danzo, y parece que ya danzaba en la panza.
Creo que el movimiento, como también el silencio, ayuda al encuentro con nuestra verdadera naturaleza, y por consiguiente, con la alegría y el gozo que abraza todas nuestras tristezas.
Conseguir la alegría a través de la danza…
La danza cuando está viva mueve todo nuestros cuerpos, desde los más sólidos hasta los más sutiles. Un movimiento nuevo me permite sentir nuevas emociones; una nueva emoción abre mis pensamientos; un pensamiento creativo mueve mi cuerpo. El espíritu nos permea. Limpia y energiza. Airea nuestros pulmones, renueva la sangre, y nos conecta y nos hace sentir uno y parte entre el cielo y la tierra.
Graciela Figueroa, en el centro.
¿La danza puede conciliarnos con nosotros mismos?
Es una oportunidad de entrega a la vida. Nos ayuda a encontrar nuestro verdadero potencial y a responsabilizarnos de este verdadero potencial de luz, que es inteligencia, de amor y de energía. Puede recoger y expresar todas nuestras partes, desde las más ridículas hasta las más sublimes, e ir alineándolas a favor de nuestro ser.
Estas sensaciones tan maravillosas seguro que muchos las hemos experimentado de niños bailando de forma espontánea ¿Por qué dejamos de bailar de esta forma tan libre con la edad?
Creo que el juicio y el sentido del ridículo, un sentido que muchas veces valdría la pena perder, paralizan muchos nuestros impulsos vitales. Introyectamos y somos hipnotizados por las matrices sociales, familiares…
Necesitamos hacer el trabajo de amor en acción, despertar los tesoros de nuestro cuerpo, de nuestra alma; co-creando una cultura, una sociedad cada vez más plena para todos.
¿Cómo puede reincorporarse un adulto a la danza?
A través del movimiento en los diferentes cuerpos y la escucha, encontrándonos con las burbujas, los coágulos, las partes que han quedado fijas, congeladas… Descubriendo la vida y el gozo, dejando atrás el dolor. Ejercitamos el permiso de nuestra verdadera expresión. Desde uno mismo, imitando y también guiando; ayudando, ayudándonos.
Cada movimiento nuevo permite habitar emociones, sentimientos nuevos. Cada “darme cuenta” transforma mi anatomía. Cada plano, cada centro, se desarrolla y ayuda, y tiene su correlato en los otros cuerpos. Vemos liberarse y florecer nuestros cuerpos energía, nuestros cuerpos amor, nuestros cuerpos luz (inteligencia).

¿Por qué es importante también el trabajo en grupo?
Nuestras personalidades han perdido muchas veces su dinamismo y se han hecho mecánicas. Eso se refleja en todos nuestros planos de expresión. El grupo es fundamental como útero, como abrazo del nacimiento de cada día, como resonador y compañía en el que voy ensayando y teniendo el coraje de mostrarme tal cual soy; permitiendo entonces el ejercicio del músculo del cambio.
Cada uno tiene su ofrenda y verdad para ofrecer. Es una oportunidad para entregar nuestra parte única, y darnos cuenta de que es necesaria para el mundo que estamos creando. Es una oportunidad para poder ejercitar la inspiración, para poder contagiarme de otro sin perder el contacto conmigo, que me vuelve más plena. Puedo ir a lugares que no acostumbro. Mi esencia, la esencia, se sonríe. Va completando su círculo pleno de expresión.

Graciela¿Si ahora me pusiera a bailar, en qué sensaciones me aconseja que me concentre?
Me sacudo como uno perro recién bañado, y salpico toda la tensión escuchando donde mi cuerpo está cargado, liberándolo con sacudidas movimientos y la voz, si puedo, en el entorno en el que estoy. Siempre escuchando “dejar salir”; sintiendo la propia necesidad y sabiduría: ”¿A dónde me lleva mi ser danzante? En este momento presente: ¿prefiero música o silencio? Si es música, ¿cuál? ¿O prefiero cantar la música, haciendo el ritmo con mis pies en la tierra y las manos en el aire? ¿Qué ayuda a soltar y descubrir?” Puedo contemplar cómo siento la energía, la vibración en el cuerpo y qué acciones me van ayudando a equilibrarla. Me permito experimentar el movimiento de todas las articulaciones y su inteligencia. Juego con la esencia y sus múltiples manifestaciones, aún opuestas. Dejo salir un personaje que me venga bien. Desde mi corazón me siento en la dimensión en que somos como soles, y sentir el movimiento centrífugo y centrípeto de mi calor. Y en la dimensión vertical, abriendo la corona de mi cabeza, recibo toda la energía descendente, en la dimensión que somos antenas de la tierra, y elevando mis brazos desde la tierra los llevo al corazón y agradezco las bendiciones.
Cuando siento que está bien por hoy, me acuesto en el piso, me siento y dejo que todo ese espacio que creé vaya a mi vida. Me abro al silencio.
Graciela Figueroa, hace unos años; gran bailarina, además de maestra de la sabiduría aprendida con el movimiento.
Y usted sigue bailando cada día.
Sí, me caigo, me levanto y sorprendo, y a veces me olvido de mí y soy danza.
Muchas gracias por estas lecciones, Graciela.

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14 2013 May

ARTETERAPIA: EL LENGUAJE DEL ALMA

Vivimos un tiempo frenético, las grandes ciudades y la actividad constante y mecánica nos lleva constantemente a poner la atención fuera y a sacarnos de nuestro centro perdiendo así el contacto profundo con nuestro estar aquí y ahora. Nuestro cuerpo deja de ser nuestro más sabio mensajero para convertirse en una máquina al servicio de nuestras exigencias externas. Como consecuencia de esta falta de escucha, nos desvitalizamos, perdemos la alegría de vivir, y terminamos enfermando.

¿Para que nos sirve la Arteterapia?

Dentro del campo de la psicoterapia y el humanismo, la Arteterapia es un proceso terapéutico que  te ayuda al desarrollo personal y la creatividad. Un viaje hacia ti mismo, para que desde la conciencia puedas salir de la mente neurótica y entrar en un contacto más profundo contigo. La experiencia creativa es la puerta de entrada hacia esas partes de ti que quedaron olvidadas, una puerta de entrada a la escucha interior, a la atención y la espontaneidad.

En una sesión de arteterapia nos damos espacio y escuchamos nuestras sensaciones y emociones, nos conectamos con nuestro mundo interno y sus necesidades, despertamos la escucha profunda, aflojamos las tensiones, conectamos con nuestra energía vital, expresamos nuestro sentir a través de imágenes y validamos y damos espacio a nuestra experiencia. Expresamos sin juzgar, sin etiquetar, sin imponer nada.
Escuchamos nuestro mundo interno a través de los mensajes del cuerpo y aprendemos a respetar sus ritmos, conectamos con sus voces y sus sonidos para sintonizarnos con su necesidades profundas y su enorme sabiduría.
Crecemos desde este contacto con la espontaneidad, y la creatividad, con la posibilidad de vivirme desde muchos lugares nuevos más allá de lo que me cuento a mi mismo, de lo que debería ser, del auto-concepto.

¿Cómo conectamos con nuestro mundo interno?

Partiendo de la escucha de las sensaciones del cuerpo, la respiración, las emociones aprendiendo a tomar conciencia de mi estar aquí y ahora, dando espacio a todas las experiencias a través del encuentro con diferentes formas artísticas: pintura, movimiento expresivo, teatro, fotografía, música, escritura.  En este  proceso nos encontramos con la experiencia de la creación artística de una forma sencilla y lúdica facilitando la expresión intuitiva y natural de la persona para desarrollar todo tu potencial creativo.


Aprendemos a contactar con lo que la persona trae aquí y ahora y también a identificar la personalidad mecánica. Crecemos desde la posibilidad de poder recuperar la capacidad de sorprendernos, de jugar, expresar amor, y sentir confianza para poder ir sanando los viejos dolores. En este proceso terapéutico vamos experimentando una vivencia más amplia de nosotros mismos.

Desde nuestra manera de hacer arteterapia, generamos un espacio de permiso y confianza para ayudar a las personas a fluir a través de la creación artística para que puedan dejar salir lo que viene del contacto auténtico consigo mismo y de una forma espontánea, más allá de la idea de lo que es artístico o bonito. De esta forma, la obra se convierte en un espejo, un reflejo del mundo interno con el que poder dialogar.

En este proceso, vamos atravesando los obstáculos en la creación, para entregarnos al placer del juego artístico, del fluir en la escucha y la expresión de lo que hay aquí y ahora.  Aprendemos a escuchar nuestras imágenes internas y a crecer a través del arte.

¿A que nos ayuda la Arteterapia?

Nos ayuda a desbloquear el cuerpo y las tensiones acumuladas en el día a día, superar conflictos y vivir de una manera más plena.

A explorar las emociones expresándolas y observando cómo nos relacionamos con ellas, a entrenar el darse cuenta, a sanar viejos dolores y tomar una actitud responsable de lo que necesito haciéndome  protagonista de mi propia vida.

A potenciar la confianza en uno mismo y la autoestima, mejorando nuestras relaciones personales.

Está dirigido a cualquier persona que quiera mejorar su salud, su vitalidad y su equilibrio personal. Así como sus relaciones personales y su día a día.

Patricia Morales. Arteterapeuta Gestalt, terapeuta corporal. www.delcuerpoalalma.com

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7 2013 May

DEPENDENCIA EMOCIONAL

Quiero compartir contigo mi reflexión sobre una cita de Guillermo de Borja, terapeuta chileno gestáltico sobre el concepto de dependencia emocional. Dice así la cita “La negación de la necesidad es la afirmación de la dependencia”. Te propongo que te detengas a meditar y reflexionar conmigo sobre estas líneas. Reflexionando a cerca de esto me he acordado del día que aprendí cual era el verdadero significado del egoísmo, malentendido como excesivo amor a sí mismo, y no como la incapacidad para responder por mi mismo a mis necesidades y no exigirle o cargarle al otro de mis propios asuntos. De alguna forma, cuando no te haces responsable de lo que necesitas es cuando te vuelves dependiente porque esto que es tuyo, que es tu necesidad inconscientemente la pones fuera, poniendo este poder en el otro.  Comienzas entonces a demandar sin pedir a las claras puesto que no te haces cargo y son los demás los que deberían solucionarlas porque te sientes incapaz de sostener y darte esto que necesitas. Esto es la dependencia emocional. Si no me lo das tu, quien me lo va a dar. Sigo en una conciencia infantil. La dependencia es por tanto una forma de desapoderamiento.

Es legítimo necesitar dar y recibir amor, necesitar apoyo, necesitar sentirse escuchado, respetado, necesitar mostrarse sin máscaras, es legítimo mostrar lo que sientes y lo que necesitas, sentirse fuerte y también vulnerable. Cuando no te das espacio y tiempo para contactar con tus  necesidades  y responsabilizarme de ellas, éstas que están ahí, latiendo en el fondo de tu ser, se manifestaran por otros lugares y desde la falta de conciencia propiciando vínculos de dependencia emocional.

1 2013 May

ANATOMIA EXPERIENCIAL

¿En qué consiste la Anatomía Experiencial?

En este video Jader Tolja nos cuenta en que consiste y que beneficios que nos reporta el trabajo con la Anatomía Experiencial. Se trata del estudio del cuerpo a partir de la atención y la percepción de la propia fisiología, percibiendo y sintiendo el cuerpo y sus expresiones. Podemos sentir los órganos de nuestro cuerpo y sus sensaciones.

En palabras de Jader Tolja: “El enfoque experiencial de la anatomía me ha permitido iniciar un camino profesional que no ha dado un ‘vuelco’ sólo a mi hemisferio derecho, también a toda mi comprensión del psicoanálisis y la psicoterapia, de nuestro funcionamiento psicológico y caracterial, al observar que los pensamientos y las emociones distintas surgen de cuerpos distintos“.

Desde el Sistema Río Abierto trabajamos en la misma línea con la percepción de la fisiología vivencial. Entramos en contacto con el cuerpo a través de las sensaciones, percibimos y escuchamos las sensaciones de nuestro cuerpo y dejamos que nos guíen en el trabajo.

Para percibir me coloco en un lugar de percibir, es decir pongo la atención en lo que percibo sin identificarme. La identificación evita la percepción. La negación y la evitación de lo que siento o percibo de mi, es lo mismo que la identificación, sirve para decir esto soy yo y el resto no soy yo. Cuando te identificas con lo que percibes de ti mismo dejas de percibir. Es la identificación con los lugares reactivos, con el carácter. Se puede identificar desde los personajes de la falsa personalidad.

 movimiento_expresivo_anatomia

En una sesión de Movimiento Expresivo exploramos  y ponemos conciencia a las diversas forma que tenemos de percibir dependiendo del lugar donde se esté colocado. Utilizamos la música para movernos desde diferentes plásticas, personajes y centros expresivos, para ayudar a movilizar la energía retenida y las emociones. Nuestra manera de percibir se va modificando, danzamos, expresamos. En diferentes momentos de una sesión propongo hacer un stop, una parada para poder percibir y poner atención a lo que hay, entonces  lanzo la pregunta ¿Qué siento? ¿Qué me llega desde aquí, desde este lugar? ¿Qué quiere esta plástica? ¿Qué veo desde aquí? ¿Qué quiere este lugar? En el trabajo de percepción que se propone desde el Sistema Rio Abierto trabajamos poniendo conciencia en nuestra manera de percibir.  ¿En qué lugar estoy y desde donde percibo? Tomar conciencia. Desde este lugar de conciencia dejo que esto que hay se exprese, le doy espacio.

Estar con la atención y la sensación. Esto es meditar desde la danza, estar en la sensación y con la atención en la sensación física, emocional o mental ¿Qué estoy pensando? ¿Qué necesita esto? ¿Dónde me lleva? ¿Cómo es si lo pongo en relación con alguien? ¿Qué energía tiene este lugar? ¿Cómo es? ¿Cómo respira este lugar? ¿Cómo se expresa?  Estar en la atención-sensación y ver esto que necesita.

Desde el cuerpo estás viendo donde se agarran las emociones. Cuando uno descarga rabia empieza a pasar cosas, cambia la energía. Nuestro trabajo como terapeutas es acompañar, como un abrazo desde afuera, acompaño con la mirada, con la presencia, con la respiración.

Más información sobre este tema en la Entrevista con Jader Tolja publicada en la revista Cuerpo Mente nº179. 

En este link http://emisionnatural.com/index.php?option=com_content&task=blogcategory&id=48&Itemid=84 encontraréis una entrevista con Jader Tolja que nos aproxima a su forma de entender el cuerpo y la salud. La ofrece la emisora de internet Emisión Natural.

Sobre Body-Mind Centering: http://www.silviamamana.com.ar/articulos/La%20anatomia%20vivencial%20de%20Body-Mind%20Centering.html

Las áreas del cerebro que activamos con la danza: http://www.bboyscience.com/brain-areas-of-dance/

Si quieres seguir el trabajo de J. Tolja puedes hacerlo a través de facebook:  www.facebook.com/pensarconelcuerpo
o a través de su web: www.bodythinking.com/es

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1 2013 May

ARTETERAPIA EN MADRID LAOOCONTE

Buenos días,

El día 23 de Mayo a las 20:00, en el Estudio de Pintura Laocoonte, haremos una charla informativa para todas aquellas personas interesadas en conocer un poco más sobre  la Arteterapia, cuales son sus beneficios y cual es la metodología con la que trabajo.

Entrada gratuita.

Será para mi un placer poder disfrutar de este espacio y tiempo compartiendo con todos vosotros.

Alegría para todos.

ArteTerapia_flyer

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5 2013 Abr

Conferencia sobre Arteterapia Humanista en Mirando al Sol

 

“Es bello lo que procede de una necesidad interna del alma” .

Wassily Kandinsky

Hola a todos. Es un placer comunicarles que el Jueves 11 de Abril a las 19.00h daré una Conferencia/Taller  sobre Arteterapia Humanista en el Espacio de desarrollo personal Mirando al Sol, C/Alberto Aguilera8, 3º Dch. M. San Bernanrdo.

Compartiremos palabras que nos ayuden a entender que es la Arteterapia y cual es proceso al que invita como herramienta terapéutica y de autoconocimiento, y tenderemos una oportunidad de asomarnos por la experiencia vivencial de la pintura en una creación que haremos juntos de manera colectiva acompañada finalmente por una merienda de café, tés y galletas ricas.

Me encantará tenerles por allí y que podamos compartir un poquito de cada uno de nosotros a través de nuestra más elevada expresión, la expresión de nuestro arte.

Les espero con todo mi amor.

Patricia Morales.

 

 

3 2013 Abr

Himno a la vida del libro “Empezar a Constelar” de Brigitte Champetier de Ribes

Buenos días.

Comparto con ustedes este himno a la vida, extraído del libro ”Empezar a constelar” de Brigitte Champetier de Ribes. Es un texto lleno de belleza y sabiduría. Si os apetece compartir conmigo lo que os inspira, me encantará escucharos.

Abrazos.

“Sí a todo como es y a todos como son.
Gracias a todo como es y a todos como son.
Acepto sacar provecho de mi vida,
a la vez que acepto las desgracias.
Quiero a cada uno como es,
incluso a los que me dan miedo, rabia o repulsión.
Desde mi lugar, ni más ni menos,
respeto las jerarquías, honro lo que está antes que yo,
honro la naturaleza, planta o animal, honro a mis mayores.
Me entrego a los posteriores, a los nuevos, a lo nuevo.
empujado por el agradecimiento incondicional
a mis padres y a mi entorno,
devuelvo lo recibido dando a los demás y pido lo que necesito.
Consciente de mi pequeñez y mis errores,
vivo con alegría el momento presente.
Me abro a la vida”.

26 2013 Mar

La locura lo cura. Guillermo Borja

Hace unos día he retomado la lectura de “La locura lo cura”. Un libro de Guillermo Borja, que hace años me impresionó por la fuerza, la convicción, el coraje y honestidad de las palabras de este hombre comprometido con lo humano.

Os dejo unas palabras para que las disfrutéis y podáis sacarle sustancia.

Guillermo Borja. Irapuato, México
1951

Un chamán urbano y buscador de la verdad.
Guillermo Borja fue una de esas personas que nos incomodan y acobardan, no por su autoridad, su prestigio, su estatura y su fama, sino más bien por su gran e implacable honestidad.
Enemigo de la normalización forzada de las personas, esa normalidad impuesta por el sistema y la educación, que terminan en un neurótico típico de la modernidad: el \normópata\”, sumiso o rebelde, violento o pasivo, pero siempre inauténtico y alejado de su verdadera esencia y, sobre todo, infeliz, que siembra conflictos y desgracias en su entorno.
\”Memonio\”, como lo conocían sus amigos y pacientes, sostenía que sólo podemos sanarnos y sanar a otros si nos atrevemos a mirar de frente y en profundidad nuestra propia locura y aceptamos la locura del prójimo. Es la admisión de la locura y del arte que hay en ella lo que eventualmente nos cura.
Su oficio lo llevó a la calle, al desierto, y finalmente al penal de Almoloya, donde estuvo recluido por tres años y de paso convirtió al pabellón de psicóticos del penal y sus internos en un modelo de solidaridad y humanidad. Murió de SIDA en julio de 1995, a los seis meses de ser liberado.

“Los que trabajamos en terapia sabemos que un cambio de personalidad cuesta muchísimo trabajo, tiempo y dinero. En incontables ocasiones tratamos de hacer rápido las cosas, se nos olvida que estamos trabajando con la esencia del ser humano. Estamos tratando de ayudar a formar, a reformar, a reeducar o a reconocerse a un ser humano que no quiere hacerlo. Si alguien quiere asomarse a un proceso de evolución, le recomiendo que lea la vida de los santos. Estas personas se someten a un proceso terapéutico; aunque son de una sensibilidad extraordinaria y cuentan con un maestro, lo esencial es su capacidad de entrega.

La capacidad de entrega es fundamental es un proceso terapéutico. Si uno no se entrega, no se modifica nada. Pero llegar a esto es muy difícil, son años de trabajo, de trabajar las defensas y los mecanismos. Por eso creo que hay una terapia profunda, y otra que se dedica a analizar la caracterología, a reconocer los mapas de la patología y no los de la salud.

Hay que explicarle al paciente que el trabajo va para largo…

Que venimos al mundo a darnos cuenta en dónde estamos y que este darse cuenta tiene muchas etapas. (…)

El terapeuta enseña una buena actitud ante lo irremediable, ante el misterio de la vida, ante la injusticia, ante la incapacidad. Enseña la aceptación, que a pesar de todo, hay un orden, que lo que nos ha tocado está bien, que lo más valioso para poder reconocer la salud, es bendito sea Dios, que nos reconozcamos enfermos, pequeños y sufrientes”.

“La locura lo cura”. Guillermo de Borja. Ediciones la LLave.

26 2013 Mar

El Sur, un cuento de Patricia Morales

Ella.

Era una mujer renacida ante el encuentro con el pasado. Un pasado recobrado. Una memoria rescatada. Una mirada de frente ante aquello que había intentado en tantas ocasiones enterrar, olvidar en el cajón de la vergüenza.

Ahora, felizmente podía abrir todas las puertas y dejar que el aire corriera. Libre. Sus brazos crecían abrazando el tiempo. El tiempo había dejado de ser una cárcel y nacía como un libro en blanco para escribirse a sí mismo.

Su cuerpo firme echaba raíces. Vestida de verde bosque, su torso firme, su cintura erguida, su pecho mirando al cielo completaban la delicada presencia de una mujer con el alma florecida. Una mujer con el cuerpo vestido de la dignidad de quien al fin puede saborear la victoria de haberse confrontado consigo misma. Nada que esconder. Ella con sus manos había arrancado el silencio de su escondite y había abrazado la vergüenza. Su hijo. Aquel que tuvo que abandonar, era por primera vez entre sus brazos acogido, reconocido y podía brillar con la alegría de quién se sabe amado. Una victoria que derrumbaba con aplomo los muros desvencijados del pasado. La dignidad que nace de desenterrar a los muertos y ponerlos de frente ante su dolor. Y yo que la miraba podía disfrutar con la belleza de este alumbramiento, admirada.

Así que decidí partir. Irme lejos. Pero el sueño me fue encontrando. Me fui dejando caer, entrando, sumergiéndome poco a poco en las aguas profundas del olvido, embriagada por su dulzura placida, el sueño me vencía con su mano acariciadora. Y así, fui mecida por el abrazo del abismo, sin nombre, devuelta al útero materno. No sé cuanto tiempo pasó. Cuando desperté, desconcertada me hallaba en medio del océano dentro de mi barco velero, rumbo a ningún lugar.

El barquito era  blanco, nuevo, radiante, pequeño y valiente. Protegida en su interior me sentía confiada, como si él supiera danzar con la temible fuerza del mar abierto. Miré a ambos lados buscando compañía. Estaba completamente sola, cosa que aunque me inquietaba y me hacia cosquillas en la barriga no me extrañó ni me preocupó demasiado.

El barco se tambaleaba por el fuerte oleaje. Me levanté de un salto para mirar por las ventanas acristaladas dispuesta a descubrir este brazo de mar que me zarandeaba fuerte. Y de pronto ante mis ojos lo vi. El océano abierto. Mis ojos se detuvieron durante un instante eterno inmovilizados ante tanta belleza. Suspiré. El océano inyectado en luces turquesas, azules, verdes esmeraldas bailaba lleno de una fuerza colosal. Mis manos agarradas al cristal me sujetaban para no caer. Allí, parada, podía sentir como mi corazón de niña temblaba excitada, deslumbrada por la luz de este mar que me agitaba en sus brazos en una danza voluptuosa, llena de sensualidad y vida. Agua, agua redonda, una masa de aguas redondas abrazando mi barquito en un movimiento acompasado, armonioso. Miré por la ventana a estribor, otro barco a lo lejos navegaba capitaneado por un señor con barbas blancas que miraba con ternura a su familia disfrutando del calor de sol y el frescor de las aguas saladas del verano.

Y en ese instante pensé que estaba sola, de nuevo me sobrevino la soledad como una mezcla de excitación y certeza. Mi barco era llevado por el océano. Capitaneado por el impulso de la fuerza salvaje y abismal de la naturaleza. En un momento el barco se ladeó y pensé que nos hundíamos, pero en seguida recuperamos el eje. La proa avanzaba veloz cortando las aguas a su paso como un hacha erguida, surcando la ondulada mar. Avanzaba firme hacia el firmamento, hacia ningún lugar. El azul del cielo y el mar confundidos. Iba, iba, sin saber como, sin saber a dónde, conducida por los elementos, por la materia primera, esencial, guiada por el manto azul cristalino de la madre Agua que estaba allí para enseñarme a confiar, y yo fluía con ella llena de una contagiosa alegría. Mi barquito blanco y yo surcábamos veloces el océano. Y así, absorta me dejé guiar durante días por la ancha mar,  inocente y confiada como una recién nacida.

 El tiempo pasó como un relámpago, cuando me vi despierta en tierra firme. Una ciudad de piedra color tierra y catedrales medievales. En el puente que llegaba a la playa encontré a un joven poeta que deambulada por allí buscando conchas para hacer sonajeros para las entradas de las casas. El aire olía a musgo de piedra milenaria, y el cielo se vistió de gris nube. La quietud y el silencio de la piedra firme me hacían sentir segura y desprovista. Nos miramos y en mitad del silencio y sintiéndome como una extranjera perdida le pregunte:

-Perdona, ¿sabrías decirme dónde estoy?-

El joven me dio el nombre de la cuidad, un nombre que olvidé enseguida, y continúo:

-“En la España profunda”.

-“¡Ajá!, dije,“¡Que curioso!

Todo me parecía extraño y desconcertante,

-¿Y hacía donde me dirijo?”. Le pregunté.

-“Hacia el Sur”. Me dijo con una voz clara y serena.

Aquella respuesta me reconfortó y me pereció que era algo que en el fondo sabía. Volver al Sur. Volver a mi origen. Y recordé mi tierra, mi familia, y sentí un deseo profundo de ponerme rumbo allí.

 Me despedí con una sonrisa y caminé lentamente hacia la playa. Él continúo recogiendo conchitas y cristales de colores de la arena.

 La ciudad bordeada por la costa mostraba su final y el agua tímida lamia la arena fina de la playa. De pronto levanté la mirada y frente a mi una familia de hermosos delfines reposaba sus panzas en la arena de la playa y me recibían con mirada amiga. La piel gris azulada de los delfines brillaba con la suave luz y sus bocas llenas de diminutos dientes sonreían y se agitaban en grititos de alegría al verme, como si yo perteneciera a su tribu y me estuvieran dando la bienvenida a su manada. Mis manos corrieron a acariciarlos y compartir con ellos este encuentro.

Había llegado a casa. Los delfines me miraban con sus diminutos ojos y su mirada parecía decirme: estas en casa, esta es tu manada. Miré a mi izquierda y en el zócalo de una piedra vi pequeñas crías de delfín acurrucadas unas con otras, cubiertas de suave pelo y con los ojos aún cerrados y gimoteando. Quedé conmovida ante tanta fragilidad y con suma delicadeza los acaricié durante un rato. La tarde caía lenta y gris sobre la costa. La luz tenue del día se iba apagando rosada. De pronto me acordé de mi barquito. ¿Dónde estaría? Me pregunté.

En la orilla con los pies descalzos y el pelo al viento un hermoso hombre, quizás un pescador, miraba al horizonte o a ningún lugar, como si también él anduviera buscando su barquito, o eso pensé. Caminé junto a él.

-¡Hola! Le dije.-Nos miramos.

-Estoy buscando mi barco está perdido en el océano, ¿me puedes ayudar? ¿Sabes tú donde puedo encontrarlo?-

El joven me miró a los ojos como queriendo ayudarme. Quizá él tampoco sabía donde encontrarlo, y quizás mi barco andaba ya muy lejos como para encontrarlo. Caminamos durante horas y el continuaba a mi lado decidido a ayudarme a encontrarlo. Hablábamos poco y cosas sin importancia, y su compañía me daba fuerzas para seguir buscándolo pese al cansancio. A lo lejos pude ver el movimiento tintineante de las velas blancas de mi barquito como espejos de luz.

-Allí, allí está!!!-Le dije.

Sonreímos y nos abrazamos dando saltos de celebración. A lo lejos mi barco seguía brincando con la mar. Ahora solo quedaba alcanzarlo cuando llegara a la costa. Me moría de ganas de recuperarlo y volver a sentirme acariciada por el mar dentro de él, dispuesta a dejarme guiar por las olas salvajes de la azulada mar. Quizás aún no sabía con certeza mi rumbo y me preguntaba si era importante, o debía preocuparme por no saberlo. En cualquier caso mi paso por la ciudad de piedra y catedrales medievales me había enseñado que no estaba sola, estaban los delfines, y algo me decía que el joven poeta no se equivocaba cuando me dijo que quizás mi rumbo estaba al Sur, y que en el Sur había de reencontrarme con mi pasado como aquella mujer que encontré vestida de verde musgo, para poder mirarlo de frente y sentirme finalmente como su hijo, una hija digna de ser amada.

22 2013 Mar

Oración Escandinava

Que el camino vaya a tu encuentro.

Que el viento sople por tu espalda.

Que la lluvia se pose suavemente sobre tus hombros.

Y que Dios te sostenga en la palma de su mano.